La Espera – Michael Conelly

La palabra clave es el tiempo, pero aquí no corre: se enrosca, se detiene, se vuelve cuchillo. En una sala donde nada sucede —o eso parece—, alguien cuenta segundos como si fueran balas. Porque en «La Espera», lo más peligroso no es lo que llega… sino lo que nunca se va.